Julia es una restauradora de arte a la que se le encarga trabajar La partida de ajedrez —también conocida como La tabla de Flandes o La tabla Farnesio—, una pintura flamenca del siglo xv, obra de Pieter Van Huys.nota 1​ El cuadro refleja a dos hombres sentados a una mesa, jugando al ajedrez, con una mujer que los observa con atención, apoyada sobre una ventana. En la primera página de la novela, la joven Julia descubre una inscripción oculta en el cuadro, que lee QUIS NECAVIT EQUITEM, «¿Quién mató al caballero?». Se reúne con Menchu Roch, amiga suya y también la galerista que le ha hecho el encargo, para discutir los pasos a seguir en la restauración y deciden que Julia consulte a Álvaro, con quien ha mantenido previamente una relación sentimental, acerca del cuadro.

«Dios mueve al jugador, y éste la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza?»

—J. L. Borges, citado en el epígrafe al primer capítulo14​

Con su ayuda, descubren que el cuadro representa a Fernando Altenhofen, duque de Ostenburgo, que juega con las piezas blancas, mientras que Roger de Arras, fiel amigo, es el que empuña las negras. Mientras tanto, la que observa la partida es Beatriz, esposa de Fernando y por tanto duquesa de Ostenburgo. Era sabido que Beatriz y Roger habían mantenido una relación extramarital y se presuponía que el asesinato de Roger —que Julia y Álvaro descubren que había acaecido dos años antes de que Van Huys pintase el cuadro— había corrido a cargo de Fernando.

Julia acude después a César, un anticuario que la ha acompañado desde que ella era joven y perdiese a sus padres. Concuerdan en que han de desvelar el misterio, averiguar quién mata al caballero, ya que esto producirá un considerable incremento en el precio con el que el cuadro salga a subasta. Tras conversar con Manuel Belmonte, propietario del cuadro, y sus familiares, Lola y Alfonso, deciden ponerse a trabajar.

 
                   
               
               
               
               
               
               
               
 

Posición en que las piezas aparecen en el cuadro.15​

César sugiere que se trata de un problema de ajedrez y que el misterio reside en averiguar cuál de las piezas se ha comido al caballo blanco que falta, por los lazos existentes entre caballero y caballo, siendo la primera palabra la que se emplea en algunos idiomas para referirse a la pieza. Entonces, acuden ambos a un club de ajedrez en busca de un jugador que pueda ayudarles a desvelar el misterio y encuentran a Muñoz, un ajedrecista que, aunque siempre tiene el mapa para llegar al jaque mate, nunca remata sus partidas. Le muestran el cuadro y el jugador de ajedrez opina que se ha de emplear el ajedrez retrospectivo para, volviendo sobre los pasos de la partida, dilucidar cuál ha sido la pieza que se ha comido el caballo blanco y, consecuentemente, matado al caballero.

Álvaro aparece muerto, en apariencia por un accidente en la ducha, aunque los ahora tres jugadores sospechan que puede haberse tratado de un asesinato. El incidente, además, coincide con un movimiento de las negras a partir del que la dama ha tomado al caballo blanco. Mientras continúan las pesquisas, tanto policiales como de los protagonistas, Julia es víctima de un incidente: al parecer, una mujer rubia con gafas de sol le ha saboteado las ruedas y, de haber puesto en marcha en coche, habría muerto. Descubren, asimismo, que una mujer que responde a esa misma descripción, es la que le había enviado a Julia documentos relativos al cuadro en nombre de Álvaro cuando este ya estaba muerto.

En el plano ajedrecístico, Muñoz, que no había cejado en su empeño, descubre que la dama negra es la que, en esa partida, se ha comido al caballo blanco, de lo que Julia deduce, por tanto, que fue Beatriz la que asesinó a Roger y que Fernando, fiel amigo de este, había encargado a Van Huys la elaboración del cuadro, de tal modo que, aunque oculta, la resolución del asesinato quedase grabada para la posteridad.

La tabla de Flandes (Arturo Pérez Reverte)

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