Tras la conquista de Italia, Roma dirigió su mirada hacia el Mediterráneo. Pronto surgieron los primeros conflictos de intereses con las potencias regionales, que derivaron en largas contiendas, como las guerras púnicas y macedónicas. Roma salió victoriosa de todas ellas y a finales del siglo ii a. C. ya dominaba la cuenca mediterránea.
Sin embargo, estas mismas conquistas dieron lugar a una profunda crisis en la república. La rivalidad entre la aristocracia tradicional y los nuevos ricos; las necesidades de la creciente plebe urbana, y las demandas de derechos políticos de los aliados romanos, sumados a la ambición de determinados líderes políticos, acabaron por romper el equilibrio de fuerzas sobre el que se sustentaba la república romana.

Roma conquista el Mediterráneo. De las Guerras Púnicas a la muerte de César

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